· No publicado · Número 0 · Enero 2009 ·

Editorial

Una vez más, el sector portuario tiene encima una espada de Damocles que no proviene de los vaivenes del mercado, ni de conflictos laborales. La entidad pública Puertos del Estado, que debería colaborar y preocuparse de que la crisis financiera afectara lo menos posible a los puertos, tal como hacemos los trabajadores y los empresarios, se dedica a sembrar dudas y desconfianza sobre sus planes inmediatos.

Después de una ofensiva y larga campaña de ataques como impugnar los acuerdos laborales conseguidos mediante la negociación, dejar de aplicar las propias leyes vigentes, elaborar nuevas normativas que no fueron aprobadas en el Congreso por el rechazo generalizado que suscitaron, los mismos protagonistas llevan meses “amenazando” al sector entero con una nueva ley de la que no explican ni los preámbulos. Y lo más grave es que quieren presentarla en el Congreso antes de fin de año. O sea, en cualquier momento.

Ante estas perspectivas, nuestro sindicato sigue reclamando, de todas las
maneras posibles, información y participación.
Pero también se prepara para lo peor y, en muchos puertos, ya estamos extendiendo esa preocupación y organizándonos con los colectivos que representan a otros trabajadores como los transportistas, amarradores o remolcadores, trabajadores administrativos…

Recordemos que nuestra organización ya ha preparado cambios de estatutos y nombres para poder federarse, donde se llegue a acuerdos, con otras organizaciones sindicales del sector o, simplemente, afiliar a los trabajadores y trabajadoras de cualquier sector portuario.

De todas maneras, a pesar de los nubarrones que vemos acercarse, no dejaremos de celebrar los 30 años de presencia y lucha de La Coordinadora en los puertos españoles, porque también es una manera de recordarles a algunos de donde proviene nuestra fuerza.

Y en estos 30 años de Coordinadora, que han supuesto un periodo largo e intenso, es ineludible hacer una referencia a Francesc Gallissà. Su decisión de jubilarse y dejar paso a nuevos abogados, nos ofrece la oportunidad de reconocer en él a un profesional comprometido con el movimiento obrero y, en particular, con los estibadores portuarios. Durante estos años nos brindó su buen juicio y una amistad a la que no piensan renunciar los estibadores ni sus compañeros abogados de Coordinadora.