· Edición Digital · Número 3 · Septiembre 2009 ·

Barcelona

ERE y solidaridad en Barcelona

A principios de marzo la situación de bajada del nivel de actividad provocó que los estibadores del puerto de Barcelona tuvieran que negociar, como en otros puertos, un ERE de carácter rotativo. La premisa básica para aceptar la negociación era que fuera temporal y no de extinción de contrato. Este ERE afectaba a todos los grupos, incluido el cero.

El contexto de crisis hizo que la plantilla aumentara su preocupación por todas labores, aunque no fueran las más habituales ni las mejor remuneradas. De esta manera, en los meses siguientes, el grupo cero pasó de un nivel de actividad muy bajo a un nivel aceptable, a pesar de la situación económica negativa. Sin embargo, para los demás grupos la situación era más complicada según las especialidades. La diferencia entre los trabajadores fijos y de rotación (todos los de Relación Laboral Especial) hizo imprescindible un reparto de jornales para que la crisis afectase a todos de la forma más igualitaria posible.

Aunque este reparto fue realmente complicado, gracias a la solidaridad de cada uno de los estibadores del puerto de Barcelona y atendiendo los tres pilares que nos identifican: Unidad, Rotación y Profesionalidad, se logró llegar a un acuerdo aceptado mayoritariamente. Se suspendieron todos los turnos y se pusieron todos los jornales en una “olla común”. De esta manera, en el llamamiento de cada mañana, incluso los fijos de empresa (“rojillos”) cedieron jornales firmando un acuerdo previamente con las empresas a la rotación.

Esta situación exigió que los miembros del comité de empresa estuviesen de “guardia” las 24 horas para resolver imprevistos. Por suerte, en verano se ha vuelto a una cierta normalidad, gracias a los turnos durante las vacaciones y un ligero aumento de tráfico.