· Edición Digital · Número 4 · Noviembre 2009 ·

Cartagena

Viudes tendrá que esperar en su intento de cerrar Sesticarsa

A pesar de la resolución de Puertos del Estado, el presidente de la Sociedad de Estiba y Desestiba y de la Autoridad Portuaria de Cartagena sigue incumpliendo la legalidad.

Adrián Ángel Viudes ha recibido un revés por parte de Puertos del Estado. El presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena había solicitado la extinción definitiva de la Sociedad de Estiba y Desestiba de de Cartagena (Sesticarsa) que él también dirige. Sin embargo, Puertos del Estado le ha remitido un escrito en el que “sin entrar a valorar los fundamentos de los distintos actos de Inspección de Trabajo en Murcia, ni su pronóstico” le ha comunicado que para efectuar dicha extinción debe esperarse a recibir la resolución del contencioso-administrativo. De este modo, si bien, con este escrito, Puertos del Estado no se ha pronunciado sobre su postura acerca de la petición de Viudes, sí que le ha dejado claro que para proceder al cierre de Sesticarsa debe de haber una sentencia judicial firme que, según las previsiones, no llegará hasta dentro de uno o dos años.

A pesar de esto, Viudes sigue haciendo de las suyas en la dársena murciana. Entre sus últimas barrabasadas se encuentra el intento despido indefinido de un Manuel Calvo Nicolás, delegado de personal, por haber doblado turno. El trabajador en cuestión recibió una carta que le informaba del despido por haber ocasionado daños y perjuicios a la Sociedad de Estiba tras haber trabajado un doble turno al superar el tope de 1400 horas trabajadas que Viudes fijó cuando, en realidad, las que están estipuladas son 1824 horas. Los abogados de Coordinadora están trabajando en este caso duramente y, de momento, han presentado las alegaciones pertinentes. De igual manera, otro trabajador fue apartado de empleo y sueldo durante un mes por negligencia al producirse un accidente que ocasionó la rotura de dos twists locks que, sin embargo, no fue culpa suya. En este caso, las alegaciones no fueron suficientes y Viudes y Sesticarsa siguieron adelante con la suspensión.

Como estos casos se están dando otros muchos como suspensiones de empleo y sueldo a trabajadores por negligencias inexistentes. A esto hay que sumarle que en Cartagena ni se están nombrando capataces, ni controladores, ni estibadores y que, para conseguir mano de obra barata, autoescuelas murcianas están instruyendo a gente ajena a la estiba en el manejo de grúas incumpliendo de este modo la ley. Estos hechos hacen que, por momentos, el desaliento se extienda en la estiba murciana que hoy por hoy tiene todas sus esperanzas puestas en la resolución del contencioso-administrativo.