· Edición Digital · Número 7 · Marzo 2010 ·

Barcelona

No, no estamos solos

por Jordi Aragunde, responsable de la zona catalano-balear.

En el Diario del Puerto, Miguel Jiménez decía el miércoles 10 de marzo que los estibadores “estamos solos” ante la reforma de la Ley de Puertos que habrían pactado PP y PSOE, augurándonos un futuro más que incierto. Justo ese día, decenas de delegados en representación de 30 puertos españoles nos encontrábamos en Madrid definiendo la mejor estrategia para evitar que el sector portuario –que ha funcionado con extrema eficacia durante los últimos años- se convierta en uno de los sectores en los que los trabajadores mileuristas –en el mejor de los casos- se las ven y se las desean para llegar a fin de mes.

Contratos precarios, nula formación, pésimas condiciones de seguridad, dumping laboral… ¿De verdad cree el señor Jiménez que ese es el deseo mayoritario del sector? ¿De verdad piensa que estaremos solos en la defensa de la estabilidad del sistema portuario? La contratación a través de nuestras plantillas profesionales no es ningún capricho, sino la plasmación de un sistema eficaz de trabajo que ha ido perfeccionándose a lo largo de los años. Los empresarios más comprometidos con el puerto lo saben y lo reconocen, como demuestran los múltiples convenios colectivos y acuerdos que hemos ido firmando y que han permitido a los puertos marcar ritmos de crecimiento sin parangón.

Hasta el estallido de la crisis, las empresas batían récords de beneficios mes tras mes, las Autoridades Portuarias presentaban continuos “planes de ampliación” y las plantillas de estibadores se rejuvenecían con nuevas promociones de jóvenes trabajadores. Sin embargo, la crisis llegó y con ella la demostración de que Coordinadora –como sindicato responsable- sabía afrontarla. Durante estos dos años hemos peleado para que no haya un solo despido en los puertos –de nada, ministro Corbacho- y lo hemos logrado sacrificando hasta un 30% de nuestra masa salarial e incrementando nuestros ritmos de producción hasta niveles que nos hubieran parecido imposibles hace apenas unos años.

Hemos dado buena prueba de nuestra capacidad para responder a una crisis provocada por la avaricia y la incompetencia de quienes sólo son capaces de ver el beneficio inmediato. Los mimos que ahora parecen apostar por una Ley que desregule uno de los pocos sectores de la economía que “funcionan” y lo aboque al caos. Los mismos que, como el señor Jiménez, opinan que “bien vale la pena aguantar el perjuicio cortoplacista de un paro”. Pero no, señor Jiménez. Esto no es un juego.

Como sindicato vamos a agotar hasta la última posibilidad de evitar el conflicto al que nos están empujando oscuros intereses. Y lo vamos a hacer desde la responsabilidad y el orgullo de ser estibador. No se preocupe. En esta lucha no estaremos solos.