· Edición Digital · Número 11 . Noviembre 2010 ·

Francia

Huelgas en los puertos franceses

La CGT, el sindicato que ha liderado la protesta, que durante unas semanas se sumó a la huelga de refinerías y de otros sectores contra la reforma de la pensiones en Francia, anunció la vuelta a la actividad después de un mes de huelga indefinida.

Los trabajadores de las terminales petrolíferas de Fos-Lavera (puerto de Marsella) decidieron poner fin el pasado viernes 29 de octubre a la huelga indefinida iniciada 33 días atrás.

También las terminales de combustible del puerto de Le Havre anunciaron que ponían fin a dos semanas de paros, al tiempo que las plantillas de las pocas refinerías que aún permanecían en huelga votaban a favor de aparcar la protesta.

Los huelguistas de Marsella protestaban contra la aplicación de una reforma portuaria que pasaba por la creación de una filial, Fluxel, participada al 60% por el puerto y el 40% por el capital privado, para gestionar las terminales petrolíferas. No hay noticia de que haya habido algún cambio en esta dirección.

De todos modos, la normalidad en el puerto de Marsella puede tardar aún semanas en producirse, según las estimaciones de la autoridad portuaria. Antes de finalizar la protesta, en las aguas de Marsella había más de 70 buques bloqueados, de los que la mayoría eran petroleros (38 con producto bruto o 20 refinado), pero también había gaseros y quimiqueros. Este lunes aún había 44 buques a la espera de descargar su mercancía.

Por su parte, el Consejo Internacional de estibadores (IDC), manifestó en su momento el respaldo a las acciones emprendidas por los trabajadores portuarios en Francia a la vez que ha criticó la visión mostrada por determinados medios de comunicación que en “artículos de la prensa empresarial, se ofreció sobre las acciones de los trabajadores portuarios franceses, de forma sesgada, antisindical y con dosis de propaganda gubernamental y patronal”.

Para el IDC, los estibadores franceses han estado luchando en dos frentes, por un lado contra del plan del presidente Nicolas Sarkozy de aumentar la edad de jubilación 60 a 62 años, además de aumentar el número de años trabajados necesarios para tener derecho a una pensión completa. Por otro contra “el plan de reforma portuaria francesa impuesta sobre algunos de los trabajadores todavía no privatizados”. Y que introduciría cambios que vendrían a menoscabar la calidad de vida y laboral de los trabajadores. “Las negociaciones sobre algunos aspectos, por ejemplo, la clasificación de los trabajos peligrosos y pesados, con el que se obtiene el derecho a una jubilación anticipada, se rompieron recientemente”.

Para el responsable del IDC de la Zona Europea, Peter Shaw, “una vez más, la prensa ha ofrecido una imagen falsa retratando una huelga como si fuera el lujo de unos trabajadores sobrepagados que estaban paralizando la industria portuaria”.