· Edición Digital · Número 11 . Noviembre 2010 ·

La unidad y el esfuerzo colectivo también es protección

Un accidente mortal remueve muchos sentimientos, algunos de rabia y otros de abandono. Nos sitúa entre las ganas de castigar a algún culpable, sea quién sea, y la idea que no vale la pena tanto esfuerzo. A veces no hay un sólo culpable, sino un sinfín de circunstancias que acaban trayendo malas noticias. Pero las circunstancias se pueden cambiar y es ahí donde podemos y debemos esforzarnos entre todos.

Desgraciadamente, en Algeciras (como en otros puertos en otras ocasiones), las malas noticias nos recuerdan a todos que en cuestiones de precaución y prevención nunca es suficiente, que sea de quien sea la culpa, la responsabilidad es la respuesta.

Responsabilidad de cada uno en el trabajo, sí, pero también de los empresarios en sus decisiones y de los políticos en sus estrategias. Porque no olvidemos que cuando hablamos de la peligrosidad en nuestro oficio o de la importancia de la formación, algunos nos miran como diciendo "ya están otra vez reclamando privilegios".

Ya sabemos que los riesgos no van a desaparecer nunca del todo, pero pueden aumentar si no evitamos que el beneficio empresarial sobrepase los límites de lo humano o que las ansias de poder o la frivolidad de algunos políticos retuerzan nuestras condiciones de trabajo hasta convertirlas en una lotería de desgracias.

Precisamente, esos problemas, menos concretos, que en un principio no son una grúa o un container desbocado, pueden acabar siéndolo. Por eso tenemos que mantener y aumentar nuestra capacidad para resistir e intervenir. Esa resistencia es la que nos permite reducir al mínimo las malas noticias y consigue convertir nuestra peligrosa actividad en una buena profesión a pesar de todo.

Delante de nosotros tenemos otra vez el reto de siempre: la negociación colectiva de nuestras condiciones de trabajo. Hay que seguir empujando... porque, un nuevo Acuerdo Marco no es solo un montón de papeles difíciles de leer, es la herramienta que nos facilita nuestra pelea diaria en el puerto para mejorar esas condiciones o mantenerlas en un nivel aceptable.

Igualmente, en un comité puede haber quien lo haga mejor o peor, pero un comité es la representación del poder colectivo. Y ese comité necesita información, tanto de la bodega o la campa como de los despachos donde se deciden destinos e inversiones. Por eso tiene que haber quien batalle al lado del barco y quien escuche e intervenga en los despachos. Y uno de esos despachos son los consejos de administración de las Autoridades Portuarias. Hay que acceder a ellos y, si no nos dejan, habrá que "convencerlos" de que sea así.

Hemos luchado siempre para mantener la unidad de nuestro colectivo, pero no sólo por compañerismo sino porque juntos podemos protegernos mejor de los riesgos que acechan cada día, de los difusos y de los concretos.