· Edición Digital · Numero 12 · Febrero 2011 ·

Gijón: Trasfondo y consecuencias de una interpretación

El tráfico de mercancía rodada fue uno de los asuntos más espinosos en la tramitación y negociación de la actual Ley de Puertos. Coordinadora trabajó duramente para que temas como la auto prestación no lesionaran los derechos de la estiba en el nuevo texto. Y así parecía ser hasta que una mala e intencionada interpretación de la ley en Gijón ha destapado la caja de los truenos.

Los que siguieron el proceso recordarán el primer borrador que elaboraron PSOE y PP, que permitía a las empresas la autoprestación sin condiciones en el tráfico de vehículos. Esto provocó una respuesta unitaria de los sindicatos de la estiba. PSOE y PP lo replantearon y volvieron a presentar una redacción que liberalizaba la actividad pero que daba garantías para los estibadores.

La ley está clara: Las empresas navieras y estibadoras están obligadas a contratar personal de la SAGEP para el tráfico de vehículos nuevos, consultando siempre en primera instancia a este colectivo en referencia al precio por el servicio, el cual deberá ser igual o mejor que el ofrecido por una tercera empresa independiente de la SAGEP. Es aquí donde la Autoridad Portuaria de Gijón mira hacia otro lado.

¿Qué pasaría si el caso de El Musel se extendiese a otros puertos, no solo del norte de España, como Pasajes, Santander o Vigo, sino al Mediterráneo, con plazas tan fuertes en el tráfico de vehículos como Barcelona, Valencia o Sagunto, sin olvidar Málaga o Tarragona? Los puertos padecerían una nueva batalla que libraría Coordinadora junto a los 2000 estibadores, aproximadamente, que trabajan con vehículos nuevos en los puertos españoles. Además, se abriría un frente de competencia desleal con otros puertos, donde se trabaja con tráfico rodado y se cumple la ley, es decir, se acude al censo para proceder a la contratación de estibadores y no a una ETT.

Por otro parte si los datos del último año reflejan la buena acogida que está teniendo la Autopista del Mar entre el puerto de Gijón y Nantes, ¿por qué la Autoridad Portuaria de Gijón pone en peligro el servicio generando un conflicto donde no debería haberlo? Y en este contexto, ¿estaría dispuesta Renault a que el transporte de sus vehículos fuera el centro de tensión en el puerto gijonés?

Parece que algunos en la comunidad portuaria no quieran salir de la crisis y ponen en peligro la estabilidad conseguida estos últimos meses en aras de una competitividad mal entendida, utilizando, además, la complicidad de un nuevo sindicato que parece creado sólo como cómplice en su tranposa interpretación de “la autoprestación” en los vehículos.