· Edición Digital · Número 13 · Mayo 2011 ·

Lo que garantiza el cumplimiento de los acuerdos sigue siendo la fuerza sindical

Después de meses de conflicto, han bastado algo menos de 7 horas de reunión para ponerse de acuerdo en lo que todos menos uno coincidían: que la operativa de vehículos nuevos sin matricular, en la Autopista del Mar Gijón-Nantes, se tenía que hacer con personal de Gestiba. Al parecer, el causante de este conflicto no tenia suficiente con que la Ley de Puertos fuera un acuerdo unánime de patronal, sindicatos y el propio Parlamento, que aprobó la Ley, y ha provocado que se llegase a la huelga y el enfrentamiento.

Meses atrás, quién quiso leer algo que no se correspondía con lo que estaba escrito, originó una disfunción en el puerto de Gijón. La Ley de Puertos es suficientemente clara como para no tener que ir haciendo interpretaciones. Los avances que se consiguieron durante la larga negociación de esta ley y su consenso fueron señal inequívoca de que se actuó con gran responsabilidad y con la intención de no perjudicar los intereses de ningún colectivo. Precisamente por eso no se entendía la postura de Menéndez Rexach, presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón. Si era un problema de costes, ya dijimos que los estibadores estamos dispuestos a ser competitivos. Y si el problema era de productividad, eficacia y formación, en eso somos los primeros.

Antolín Goya, en la reunión mantenida semanas antes con González Laxe, presidente de Puertos del Estado, pidió contundencia en la aplicación de la Ley. Goya le transmitió su preocupación por la situación que estaban viviendo los estibadores del puerto de El Musel, por el incumplimiento de la legalidad vigente por parte de la autoridad portuaria. Asimismo, le solicitó, como garante del cumplimiento de la Ley de Puertos, que intercediese en el conflicto antes de la reunión de la Comisión Mixta, que tendría lugar el 5 de abril.

El objetivo marcado por Coordinadora era buscar una posición común antes de dicha Comisión Mixta o de la Comisión Paritaria, porque el deseo de todos es que el puerto de Gijón vaya bien, que no exista conflictividad laboral y que haya más carga de trabajo. Idénticos deseos que para el resto de los puertos. Pero, una vez más, la forma de garantizar los acuerdos adoptados durante la negociación de la Ley ha tenido que ser nuestra fuerza sindical y la unidad de acción con las otras organizaciones.

Hay que reconocer que también González Laxe reivindicó la misma interpretación que nosotros, pero eso no hizo cambiar de opinión a los que quieren leer aquello que no está escrito. Hubo que hacérselo releer –esta vez correctamente- para que se sentaran a hablar con nosotros y entendieran que los derechos no hay que interpretarlos, sino respetarlos.