· Edición Digital · Número 13 · Mayo 2011 ·

Opinión: Jordi Aragunde

Contar con los estibadores: una buena estrategia portuaria

Contar con una vocalía en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria serviría para normalizar unas relaciones en las que los trabajadores debemos tomar parte de las decisiones que nos afecten, desde el ejercicio de la responsabilidad compartida y el diálogo sincero. Estoy absolutamente seguro de que la experiencia de los estibadores debe ser aprovechada en beneficio del conjunto de la comunidad portuaria.

Los puertos siempre han sido un buen termómetro de la situación de la economía de un país. Por ello, cuando la crisis comenzó a azotar con fuerza al tejido industrial de Catalunya todas las miradas se centraron en la evolución del tráfico portuario, que sufrió su mayor caída en 2009, con descensos que alcanzaron el 40% en algunos casos (caso de los contenedores, por ejemplo).

Cualquier manual de economía al uso nos llevaría a pensar que una caída del 40% en el volumen del negocio debe traducirse inevitablemente en despidos. Pues bien. En Barcelona, y gracias a una intensa labor sindical y, por qué no decirlo también, a la responsabilidad de las empresas, no sólo logramos mantener todos los puestos de trabajo directos –más de 1.500 personas- sino que conseguimos incrementar la productividad hasta niveles que nos han convertido en un puerto especialmente atractivo para navieras tan pujantes como CMA, Cosco o Grimaldi, cuyo dinamismo no se ha dejado arrastrar por la contracción de la economía.

Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que en este difícil contexto los estibadores hemos contribuido a mejorar la tarjeta de presentación de Barcelona ante el mundo. De hecho, conviene no olvidar que desde Coordinadora hemos hecho todos los esfuerzos posibles para evitar que conflictos locales, como han sido recientemente los casos de Gijón y Algeciras, se extendieran al resto del sistema portuario. Esta misma actitud la hemos aplicado en las crisis que han afectado a los estibadores franceses con el gobierno Sarkozy y en la lucha de los portuarios de El Pireo por lograr la afiliación sindical de sus compañeros de la nueva terminal que Cosco ha abierto allí.

Sin embargo, todo nuestro esfuerzo, tanto en el plano estrictamente laboral como en el ámbito sindical, no ha sido correspondido en la medida que debiera en el terreno institucional. La Coordinadora, la confederación de trabajadores que no sólo engloba a los estibadores, sino también a centenares de trabajadores portuarios, carece de voz en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria, y ello a pesar de que en conjunto representamos a más del 80% de los trabajadores de la comunidad portuaria.

Estoy convencido de que la opinión de más de mil trabajadores con un peso específico tan importante como el nuestro no puede ser obviada sin más. De ahí que contar con una vocalía en el Consejo serviría para normalizar unas relaciones en las que los trabajadores debemos tomar parte de las decisiones que nos afecten, desde el ejercicio de la responsabilidad compartida y el diálogo sincero. Estoy absolutamente seguro de que la experiencia de los estibadores debe ser aprovechada en beneficio del conjunto de la comunidad portuaria. Así lo han entendido en Puertos del Estado, donde el presidente Fernando González-Laxe se ha convertido en uno de los principales valedores de esta voluntad de entendimiento, como ya demostró durante la tramitación de la Ley de Puertos y, más recientemente, con su firme actitud en el conflicto de Gijón.

En Barcelona nos avalan más de 30 años de lucha sindical que nos han permitido convertirnos en un referente a la hora de proteger los derechos de los trabajadores logrando, al mismo tiempo, que el potencial competitivo del puerto no sólo no se resienta, sino que incluso salga reforzado. Y es que aun a contracorriente de la ortodoxia neoliberal, en la práctica queda claro que la participación de los trabajadores es fundamental para obtener el éxito en cualquier objetivo.