· Edición Digital · Número 14 · Junio 2011 ·

Beneficios para las navieras, aunque algunas de ellas están siendo investigadas

Las 25 principales navieras que operan líneas de contenedores en el mundo obtuvieron en conjunto en 2010 un margen de explotación de 14.000 millones de dólares, el año más rentable hasta ahora de las líneas regulares en la historia del sector, tras haberse anotado en 2009 unas pérdidas de 15.000 millones, según las estimaciones de la consultora Alphaliner recogidas en su boletín semanal por la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE).

Entre las 25 principales compañías navieras, fueron OOCL y Wan Hai las que registraron los mayores beneficios de explotación del sector en los últimos 2 años. Casi todas las compañías de contenedores se recuperaron de sus resultados negativos de 2009. Sólo una, MISC Berhad, continuó registrando pérdidas el ejercicio anterior.

La consultora Alphaliner aventura que esta tendencia a la recuperación será breve, ya que los beneficios de explotación cayeron en picado en el primer trimestre de 2011, especialmente en los tráficos entre Asia y Europa. Unas tarifas de fletes más bajas y unos costes operativos más altos por la subida de precio del combustible, repercutirán de forma importante en los resultados de explotación.

Por su parte, la Comisión Europea ha iniciado una investigación contra varias navieras por una presunta fijación de precios, al considerar que las compañías afectadas podrían haber violado las normas antimonopolio que prohíben los cárteles, las prácticas restrictivas o el abuso de una posición dominante en el mercado.

Maersk es una de las navieras investigadas por una posible coordinación de precios y/o de la capacidad de transporte. CMA CGM, MSC, Evergreen y Hapag Lloyd, que junto a Maersk son las cinco mayores navieras del mundo, también están siendo investigadas pero niegan que hayan actuado como un cártel.

En 2008, la Comisión Europea decidió poner fin a la exención que permitía a las navieras celebrar conferencias marítimas para fijar precios y limitar la oferta de transporte. Tras este cambio de actitud, Bruselas ha seguido muy de cerca la evolución del sector marítimo para evitar que se produzcan actos que violen las normas de competencia.