· Edición Digital · Numero 16 - Octubtre 2011 ·

Sevilla

El dragado del Guadalquivir continua dando que hablar

El pasado mes de julio había preocupación en el Puerto de Sevilla por la falta del dragado del rió Guadalquivir. Estibadores y trabajadores de la Autoridad Portuaria desconocían cuando se iba a realizar el dragado, ya que la falta de mantenimiento había dejado el calado del río en una profundidad de 5,80 metros, por encima de los 6,50 necesarios para que los barcos pudieran operar al 100%.

Los estibadores sevillanos y el resto de trabajadores del Puerto alzaron su voz para que se acometiera el dragado de mantenimiento y que no hubiese necesidad de suspender el suministro que realiza Sevilla a muchas zonas no sólo de Andalucía, sino de otras comunidades. Si en el plazo de una semana no obtenían respuesta por parte de las administraciones competentes, comenzarían a convocar movilizaciones, ya que dejar de acometer el dragado de mantenimiento el Puerto de Sevilla durante este año significaría que de cara a 2012 muchas navieras se plantearían trasladar sus mercancías hacia otros puertos, con las pérdidas económicas y laborales que esto conllevaría.

Finalmente, La Junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente dieron luz verde al dragado de mantenimiento, aunque se deberían modificar sus condiciones de tiempo, lugar y magnitud, con asesoramiento científico, para minimizar sus efectos negativos.

Otras voces, en cambio, están abogando por el dragado de profundización. Un proyecto que lleva estancado durante ocho años, y que para los responsables ministeriales no es recomendable en la situación actual por repercutir negativamente en la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario y por lo tanto del Espacio Natural de Doñana, aunque no descarta que se pueda evaluar en el futuro un dragado en profundidad que permita el paso de buques de mayor calado hacia Sevilla.

La comisión científica que estudió el proyecto, y que posteriormente integró a expertos de varias universidades andaluzas, emitió el pasado año un informe en que aconsejaba que para minimizar los efectos ambientales negativos de un ulterior dragado del cauce habría que "implantar una gestión integral del estuario y de su entorno".

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