· Edición Digital · Número 17 - Diciembre 2011 ·

Palma de Mallorca

Un puerto con carencias

Empresarios y estibadores mallorquines reclaman la modernización del puerto de Palma de Mallorca, ya que las obsoletas infraestructuras portuarias y la falta de espacio encarecen hasta un 30% las mercancías que pasan por el enclave balear.

Así lo denuncian los empresarios e industriales de la isla que ven con envidia como otros puertos se renuevan. Aquí, según lamentan los empresarios y recoge la prensa balear, el coste para transportar mercancías es cada vez mayor. El sobrecoste, sumado a la ya de por sí mala situación económica, ha provocado la huida de varias empresas y el traslado a la península de varias fábricas.

El transporte de mercancías va en descenso en el puerto. Entre 2009 y 2010 bajó un 1,5% y es especialmente significativa la caída del tráfico de contenedores, que en un año se ha reducido casi a la mitad.

En este momento, tres navieras llevan la carga de aquí a la península y viceversa: Balearia, Acciona Transmediterránea e Iscomar (sólo desde Alcudia). En los últimos meses iba a llegar MSC, pero al final se echó para atrás. Según empresarios y agentes portuarios, la causa fue la gestión de los antiguos responsables de Autoridad Portuaria que no se mostraron muy dispuestos a instalar las grúas necesarias para esos contenedores.

El actual presidente de la Autoridad Portuaria, José María Urrutia, reconoció en una entrevista a un diario mallorquin que la configuración actual del puerto condiciona mucho el tráfico de mercancías. Sin concretar aludió a que había que estudiar la instalación de grúas verticales, así como las posibilidades de ampliación de la dársena.

Las carencias del puerto son visibles: no hay grúas adecuadas, no hay línea de atraque y el espacio en el muelle no basta. Hay otras más simples, pero igualmente destacables como la falta de enchufes para los contenedores frigoríficos. Además, se ha apostado por invertir en mejorar la llegada de los cruceros, en lugar de hacerlo en la infraestructura global del puerto.

En lo que a los estibadores afecta, el desuso del transporte en contenedores, la escasez de navieras y de barcos que conectan con la península y el auge del transporte en camiones, está dejando al colectivo de brazos cruzados, o casi. La Sociedad de Estiba cuenta con unos 90 trabajadores de plantilla cada vez menos atareada. Antes de la crisis trabajaban con unos catorce barcos al mes. Ahora un mes es bueno si pueden encargarse de cinco buques.

Tanto empresarios como estibadores están fastidiados con un puerto que no favorece el tránsito de mercancías y que aleja a las navieras. Ambos colectivos esperan, de una vez por todas, la llegada de grúas verticales que facilitarían y abaratarían el proceso de distribución a los primeros y traerían más trabajo para los segundos.