· Edición Digital · Número 20 · Julio-Agosto 2012 ·

Editorial

La recuperación económica

“Los estibadores seremos parte activa de la recuperación del país”. Una afirmación tan valiente como real. Antolín Goya no se equivoca. Estamos muy acostumbrados a adecuar nuestras condiciones de trabajo a los requerimientos del mercado y a las circunstancias que dicta cada época. Y como sabemos que los puertos son grandes generadores de riqueza, estamos dispuestos a trabajar junto al resto de agentes para lograr que seamos un sector clave en la recuperación económica.

Siempre somos conscientes de la coyuntura por la que atraviesa el país y, en cada uno de los acuerdos que firmamos y las posturas que defendemos, la realidad esta presente. Pero no permitiremos que se nos desplace de nuestros puestos de trabajo, sobre todo si la razón real no es la competitividad sino una voluntad política de debilitarnos como colectivo a costa de desmontar un modelo exitoso de trabajo.

 

Sabemos, porque la estiba es nuestra profesión, que la fabricación y exportación de vehículos es importante para la economía española y, por lo que respecta a nuestro trabajo, lo continuará siendo. Hemos ofertado diálogo y negociación y la respuesta, al menos hasta el momento, ha sido simple y radical: negarse al diálogo y decir que la ley nos quita el trabajo. La Ley fue fruto de una negociación con los grupos parlamentarios del PSOE (entonces en el Gobierno) y del PP. Fue una de las pocas leyes consensuadas entre los partidos y la sociedad, incluida Coordinadora. Sabemos bien lo que pactamos y rechazamos toda interpretación sesgada contra los trabajadores. Lo diremos una vez mas, si hay trabajo de carga, descarga, estiba y desestiba en los puertos, existe una plantilla de profesionales para hacerlo puesto que, cuando no lo hay, también aceptamos las consecuencias.

 

Somos competitivos en el ámbito internacional y lo somos también en esta actividad. Ese era el espíritu que pretendimos plasmar en la Ley de Puertos y el que seguimos defendiendo, y no aceptaremos interpretaciones capciosas e interesadas. Por eso hay que darle un mensaje al sector, sobre todo internacional, de que en España el trabajo se hace con unos estándares altos de calidad, de seguridad, de eficacia y de rentabilidad.

Por todo ello, hay que mantenerse unidos. Unidos para defender nuestro trabajo y unidos contra una política neoliberal que ha tomado como objetivo prioritario la destrucción del trabajo de calidad. Ese objetivo lo ratifica la Organización Internacional de Trabajo y, como hipócritas, ratifican los Estados sin pretensión de cumplirlo. Lo terrible es que la destrucción del trabajo de calidad no se realiza porque las condiciones sean ineficientes, sino porque quieren suprimir todo espacio laboral en el que se mantenga un equilibrio entre las partes implicadas gracias a la fuerza y unidad de los sindicatos del sector.

Continuaremos defendiendo la existencia de plantillas estables y formadas como principal garantía de un crecimiento económico justo y equilibrado.