· Edición Digital · Número 21· Noviembre 2012 ·

Canarias

Pesca. Los estibadores defienden posiciones en Bruselas

Miguel Rodríguez, coordinador de los estibadores canarios, y Lázaro Lemes, responsable de cuestiones europeas, acudieron a Bruselas, junto con miembros de la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedepor) y representantes de la flota cefalópoda (Anacef), la flota marisquera, pelágica y representantes de la organización europea de armadores de pesca (Europeche), para exponer a los europarlamentarios la debacle que supondría para el archipiélago la firma del convenio de pesca con Mauritania. 

Los representantes de los estibadores canarios y el el resto de reprentantes, se reunieron, en distintos encuentros, con Stefaan Depypere, director general para Asuntos Marítimos y de Pesca de la Unión Europea; con los eurodiputados Juan Fernando López Aguilar, Dolores García-Hierro Caraballo y Antolín Sánchez Presedo, estos dos últimos, además, miembros de la Comisión de Pesca, así como con Ignacio Escobar Guerrero, director general de Recursos Pesqueros y Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente; Gabriel Mato Adrover, diputado del Parlamento Europeo y presidente de la Comisión Parlamentaria de Pesca; Juan Manuel Soto Evora, viceconsejero de Pesca del Gobierno Autónomo de Canarias; Alfonso Socorro Quevedo, viceconsejero de Economía y Asuntos con la UE del Gobierno Autónomo de Canarias y Carlos Larrañaga, consejero de Pesca de la Representación Permanente de España ante la UE.

Los estibadores explicaron que, de entrar en vigor la firma del convenio con Mauritania, Canarias, una de las regiones europeas con mayor tasa de desempleo, perdería 3.000 puestos de trabajo, unos 40 millones de euros en términos de facturación de los agentes involucrados, así como una caída importante de la actividad en numerosas industrias y servicios complementarios. Las pérdidas para la administración pública, en subsidios de desempleo de estos 3.000 empleos, ascenderían a unos 54 millones de euros y las pérdidas en valores de exportación a 115 millones de euros. Concretamente para los estibadores canarios supondría una pérdida de 20.000 turnos de trabajo anuales que se traducirían en 100 puestos de trabajo menos.

Los estibadores, del mismo modo que el resto de agentes portuarios implicados, no entienden la defensa, por parte de Europa, de un acuerdo que tendrá gravísimas consecuencias económicas para una región del continente, especialmente con las características ultraperiféricas que tiene el archipiélago. Hasta ahora lo único que ha conseguido este acuerdo es que, debido a las cláusulas inviables que contiene, prácticamente no haya barcos, ni europeos ni de terceros países, faenando.