· Edición Digital · Número 21· Noviembre 2012 ·
Opinión

From the waterfront

Jordi Aragunde

Cuando la brutal crisis financiera que nos afecta aún se interpretaba en España como una “suave desaceleración de la economía” hubo quien, incluso desde el seno de la Unión Europea, se aventuró a anunciar que “había que refundar el capitalismo”. En ese análisis se encontraba implícita la crítica a un modelo económico que sustituía la economía productiva por la especulativa. Los años del “España va bien” no habrían sido más que un espejismo sobre el que se habría asentado una economía convertida en un gigante con los pies de barro, cuyo máximo exponente era la burbuja inmobiliaria, pero que también habría tenido su plasmación en unos puertos en los que las autoridades portuarias fantaseaban con futuras ampliaciones y expansiones que, visto lo visto, respondían más a un impulso político que a una estrategia ponderada y matizada.